Importancia de la observación ciudadana en las elecciones judiciales
Bolivia Transparente (22 de octubre).- En las elecciones, la ciudadanía usó la mejor estrategia que conoce y la que está más a su alcance: "la democracia libre" donde la manifestación de su voluntad se hizo sentir y respetar. Fue una de las expresiones democráticas más grandes, el pueblo se hizo escuchar y se impuso pero por la vía pacífica, sin enfrentamientos, sin pérdida de vidas y sin violencia, excepto la violencia de su voz y voto que solo le puede afectar al que tiene miedo de la libertad humana. En otras palabras esta elección se caracterizó por la gran participación y vigilancia ciudadana (no solo al sufragio, sino también a la etapa previa a la jornada de votación) y por la lamentable trasgresión de la norma de algunos candidatos.
En estas elecciones existieron tres misiones de observación electoral acreditadas por el Órgano Electoral Plurinacional: la OEA, la UNASUR y la Misión de Observación Electoral Ciudadana "Bolivia Transparente". Esta última al ser una plataforma ciudadana que aglutinó a 10 instituciones de la sociedad civil en todo el territorio nacional (en Cochabamba representada por el CERES), pudo desplegar cerca de 250 observadores electorales que de forma fija hicieron su trabajo en más de 120 recintos electorales y de forma itinerante estuvieron presentes en por lo menos 200 recintos de votación estratégicamente seleccionados.
Todo este trabajo con metodologías validadas y cumpliendo estándares internacionales, generó un espacio que se enfocó en la participación y denuncia ciudadana a toda trasgresión de la norma jurídica electoral, poniendo a disposición 2 líneas gratuitas y una página web que dieron como resultado más de 350 denuncias ciudadanas el día de la jornada electoral y superaron las 100 en días previos. Todas ellas verificadas por observadores electorales y entregadas al Órgano Electoral Plurinacional como corresponde. En Cochabamba se movilizaron a casi 40 observadores que cubrieron 28 recintos electorales de forma fija y más de 70 de forma itinerante, tanto en la capital de departamento como en provincias cercanas.
Todo este trabajo pudo evidenciar una serie de aspectos que midieron la calidad de la democracia y la jornada electoral, pues mediante esta muestra nacional se determinó que en un 16% de los recintos observados existió propaganda electoral, en un 49% de los recintos observados se presentaron incidentes menores y en un 3% se presentaron problemas, desorden o conflictos que afectaron la votación. En lo que respecta a la depuración de ciudadanos, en el 66% de los recintos observados se presentó algún caso de este tipo y en el 97% de los recintos el escrutinio y cómputo de votos fue público y bajo el control de por lo menos de 3 jurados electorales, en un 3% el escrutinio y cómputo no fueron del todo públicos.
Sin embargo, el dato que más llama la atención es que en un 27% de las actas de escrutinio se asentó algún tipo de observación ciudadana, lo cual significa que la profunda vocación democrática de los bolivianos hizo que independientemente de cómo el ciudadano hay votado, este controló el escrutinio y asentó observaciones en por lo menos 1 de cada 4 actas de votación. Esto sin duda representa una madurez política donde la ciudadanía no necesitó de los partidos políticos como intermediarios para asentar su observaciones ni para vigilar la democracia.
Cochabamba, Rodrigo Gazauhi Espinoza |